Comentario de Rodrigo H. Sandoval sobre el libro Cuentos subversivos de niñas inadaptadas y una que otra retorcida" de Tiana Levary.

 

Rodrigo H. Sandoval / Presentación del libro Cuentos subversivos… de Tiana Levary /FCE OP

“Sagrada encomienda de chingar al prójimo”

 

Tiana, a través de su primer libro, cumple con la maldición de algunos artistas en el más amplio propósito de impactar a sus lectores, aunque en este proceso, te dé en la madre.

La mexicanísima expresión anterior me obliga a reparar en algunos aspectos sobre la concepción de la primera obra pública de la autora, en verdad la primera publicada, más bien correspondería decir: la primera como libro suyo de ella. Ya que antes de este momento editorial en su vida. Tiana ya había probado las aguamieles de ver su nombre, su palabra y su pensar en un objeto. Periodista de nacimiento y etnohistoriadora por maldición, Tiana Levary en repetidas ocasiones meditó, redactó y dio sus escritos a algún medio para nutrir contenidos. El que “muy presenté tengo yo”, es Excelsior, hasta en una ocasión la acompañé a entrar a ese excelso edificio. La núbil y neblinosa Tiana (nombre de batalla de la superheroína… ¿ya se dieron cuenta que los superhéroes capitales son periodistas? En Tiana ocurre al revés, es una super villana que se disfraza de periodista para informar al mundo, pero, es en realidad un demonio que quiere acabar con él por medio de la ficción. “!Santo niño del rayo cósmico!”

“Ahssshhh, te digo que siempre me desvías del tema ¿En qué estaba?”

Libro cebolla. Que no les engañe más la ilustrada autora de Cuentos subversivos de niñas inadaptadas y una que otra retorcida, porque la retorcida es ella. Me explico antes de que mantengan esa cara de ojos pelones y mandíbula cáida. Su retorcimiento es el efecto que causa en nuestro ánimo y espíritu la escritora, el lado B u oscuro, como quieran verlo, de Tiana, ya que asistimos al “Complot contra pitufina” y en “Ábrete, tierra, desaparéceme”, ahí todos inocentes y salimos todos madreados por volver a entrar a esos momentos infiernosos de la educación adolescente. Porque, así como lo dice Tiana: algunos profesores llevan años ejerciendo la “sangrada encomienda de chingar al prójimo”. El nombrado bullying, la carrilla, el agandalle, la cura, … y otra palabra que se me escapa, eran el pan nuestro de cada día, o mejor dicho, desayunito del DIF, de cada fregado día. Paréntesis: la diferencia entre los fifís y los proletarios, es haber probado o no un desayuno de leche radioactiva (cortesía del hermano del presidente de entonces, Raulito), palanqueta tumbadientes (que nos mandó a varios al dentista) y la galleta hecha de gorgojo de diseño pr


iísta. Luego no se quejen las buenas conciencias de que hoy los adultos estamos como estamos. A la escuela se iba al zape de profes y de compañeros. Listo, se tenía que decir y se dijo. Tiana nos obliga a volver a ese sitio de los amores, rencores, del fermento del adulto maltratado, que en nuestro presente post-portmoderno es el zombie de la selfie y el TikTok.

¿Otra vez? Me distraje del tema central, el libro de Tiana. Ilustrado por su prima Monzerrat Pérez Medina y engalanada con la portada de imagen donde su hija Viviana Arriaga Jiménez, es la locuaz modelo. Ambas hacen atractivo el objeto-libro editado por editorial Trajín en su prestigiosa colección de Narrativa.

Acabo con la idea de libro cebolla. Es libro cebolla no sólo porque está hecho de capas que te hacen apreciar la pluma sagrada y profana de Tiana, sino porque vas de lo arrabalero de Echegaray (allá también se cuecen habas) a lo sublime de las imágenes poéticas que pululan en una “Epístola de la ausencia” y en “Perpetua”… donde si le meten cuchillo, chillarán, para que Tiana, como su alter ego personaje, nos sacuda para amenazarnos: “a chillar a la chillería”. No sé si ya me perdí de nuevo, pero es el efecto que ocurre cuando estás frente a una grata lectura dividida en cuatro narraciones, dos de ellas lado A, sobre la inadaptación que acrisola la pervertida mente de los educadores; y el lado B, sobre la retorcida sobrevivencia poética gestada en lo más hondo de un alma sensible.

Y por último me permito componer un manual de uso por si no saben pelar una cebolla: de inicio quitas las primeras capas secas, que en este caso es de la página 5 a la 9, y después le sacas jugo al resto, aunque primero te dejes engañar por el sabroso picor y a luego, te haga llorar el corazón de esta cebolla, que es melancólico y nutricio.

Disfruten tanta dicha de estar ante una excelsa narradora, que pronto (espero), nos dará más de su huerto, aunque de alguna forma, te dé en la mother.

 

Ciudad de México, 4 de diciembre de 2024

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